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Jeep Grand Cherokee V6 Laredo: Fuera de asfalto, sigue siendo el rey  24/07/2012

En la nueva era de los urbanos y eficientes SUV, todavía perduran colosales mitos vivientes entre los 4x4 de pura cepa. Uno de ellos es el Jeep Grand Cherokee, un todoterreno de los de verdad: excelente rodador para cualquier tipo de superficie, un tipo que no se amedrenta ante nada, y que ahora se establece en Europa de la mano del grupo Fiat. Es decir, un 4x4 europeizado con altos niveles de calidad y confort interior que recibe un nuevo motor V6 de 190 cv, que destaca por un refinamiento mucho mayor que su antecesor.
pesar de esta profunda renovación, el nuevo Jeep Grand Cherokee evoca a sus raíces en lo robusto de su figura: son 4,82 metros de longitud y 2,4 toneladas de peso. Los nuevos retoques estéticos, sobre todo los pilotos traseros trapezoidales, denotan en él un cierto aburguesamiento que continúa en el habitáculo, e incluso en algunos aspectos de su comportamiento “off road”. De cualquier forma, en marcha, apreciamos que estamos ante el ‘Cherokee de toda la vida’: un 4x4 muy grande y muy pesado que estructuralmente comparte la misma plataforma que el anterior Mercedes ML.

Con la clásica parrilla vertical cromada y los grupos ópticos delanteros modernizados, el Jeep Grand Cherokee se deshace de ese aspecto cuadradote del anterior modelo, para ahora asemejarse más a los diseños aerodinámicos y musculosos de algunos de sus rivales, como por ejemplo, Land Rover Discovery, BMW X5, Audi Q7 y en menor medida, Toyota Land Cruiser o Nissan Pathfinder.
Es un 4x4 especial, legendario para los grandes amantes y mitómanos del sector del automóvil, pero que pierde fuelle –traducir fuelle por cuota de mercado- por el auge de los grandes SUV de lujo lanzados en la última década por las marcas premium europeas.

Un Jeep siempre será un Jeep, pero que los italianos de Fiat estén al frente de buena parte del desarrollo del nuevo Grand Cherokee, ha beneficiado notablemente la vida a bordo del modelo. En su interior, la calidad general percibida es mucho más alta que antes. Los plásticos duros son mayoritarios, sí, pero son de buena apariencia, algo que se agradece si la intención es convertir al Grand Cherokee en un modelo más dual: asfalto de lunes a viernes, trialeras los sábados y domingos.
Pues bien, los ajustes entre piezas del salpicadero y consola se han optimizado. Se incluyen elementos novedosos como la conexión externa por USB. El panel central de información reduce el número de botones, beneficiándose de una pantalla a color táctil con sistema de navegación, destinando la zona inferior para el climatizador. La instrumentalización se lee con bastante claridad –alguna confusión con el ordenador de viaje, seguramente por los vicios adquiridos por conducir mucho coche europeo-. El forrado de guanteras con material de goma es muy de agradecer en un modelo conceptualmente ideado para el campo. Y toda la botonería relacionada con los controles de “conducción off-road” se ha reagrupado entorno a un mando giratorio sobre el túnel de transmisión.